El sistema operativo de Microsoft cuenta con un conjunto de o ajustes de configuración para poder administrar la energía de la mejor manera posible. Esto nos permite conseguir un mayor ahorro de energía, pero además evita un desgaste más rápido de ciertos periféricos, dispositivos conectados a nuestro equipo o componentes hardware. Un claro ejemplo es la pantalla del ordenador o los discos duros, ya que el hecho de estar encendidos durante muchas horas al día, parte de ellas sin necesidad, hace que la vida útil se vaya consumiendo de manera mucho más rápida. Para evitar esto, Windows 10 realiza una suspensión automática del sistema cuando detecta que no hay actividad durante un espacio de tiempo determinado, algo que, como vamos a ver a continuación podemos configurar a nuestro gusto.
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